
Impacto que produce el baile como actividad física de esparcimiento en los factores de riesgo cardiovascular. Evidencias científicas.
La actividad genera procesos de adaptación que actúan como protectores de la enfermedad cardiovascular. Por las características del baile de tango se pueden mantener períodos prolongados de baile dentro de un metabolismo aeróbico de obtención de energía. Bailar tango, como actividad física de esparcimiento posibilita en el Adulto Mayor una mejoría significativa en las dimensiones: físicas, intelectuales, sensoriales, emocionales y sociales. Optimiza el nivel y la calidad de vida. Atenúa y modifica favorablemente el deterioro atribuible al Envejecimiento. Bailar tango, milonga y vals con una intensidad, frecuencia y duración adecuadas ofrecería una alternativa confiable a los ejercicios habituales indicados en prevención primaria y en rehabilitación cardiovascular.
El baile de tango, como ejercicio físico sostenido, regular, con sesiones prolongadas de intensidad moderada con su componente psicosocial y emotivo actúa:
El incremento en el consumo de oxígeno (VO2) y el VO2 Máx., guarda relación directa con la intensidad, frecuencia y duración del ejercicio. Bailar tango, milonga y vals constituye un ejercicio de intensidad leve a moderada que se desarrolla a nivel o por debajo del umbral anaeróbico o ventilatorio.
Al bailar milonga, se obtienen porcentajes de frecuencia cardíaca (FC) y de VO2 similares a los correspondientes al umbral anaeróbico determinado en pruebas de ejercicio máximo o Pruebas de Esfuerzo Graduadas (PEG).
Fecha: Diciembre 2009

